Compresión, mordida abierta anterior y enfermedad periodontal
Las maloclusiones pueden generar sobrecargas oclusales que, con el tiempo, favorecen la aparición de recesiones gingivales y agravan problemas periodontales ya existentes. Los dientes siempre buscan establecer contacto entre sí y, en casos como este, donde existe una mordida abierta anterior asociada a pérdida ósea, conseguir una oclusión estable resulta fundamental para preservar los dientes a largo plazo.
Verónica acudió a nuestra consulta preocupada porque notaba sus dientes cada vez más expuestos y percibía movilidad en algunos de ellos. Tras realizar un estudio completo, observamos que era necesario abordar tanto el problema periodontal como la maloclusión para devolver estabilidad a su boca.
La primera fase del tratamiento consistió en controlar la enfermedad periodontal mediante curetajes y terapia láser en ambas arcadas. Una vez conseguimos estabilizar la salud de las encías y del hueso de soporte, iniciamos su tratamiento con ortodoncia invisible.
Cuando alcanzamos la oclusión deseada, completamos el caso mediante la colocación de carillas inyectadas en el sector anterior inferior. Con ellas pudimos cerrar diastemas y corregir los llamados «triángulos negros», espacios que aparecían como consecuencia de la pérdida ósea previa.
Años después, el caso continúa estable. La ortodoncia permitió mejorar la oclusión, reducir las sobrecargas y facilitar el mantenimiento periodontal de la paciente. Las carillas, además, aportaron la armonía estética que Verónica deseaba.
Este caso nos ayuda a responder una de las preguntas más frecuentes en consulta:
«Si tengo enfermedad periodontal, ¿puedo hacerme ortodoncia?»
La respuesta es sí, siempre que la enfermedad periodontal esté correctamente diagnosticada, tratada y controlada. De hecho, en muchos casos, la ortodoncia forma parte de la solución para conseguir una boca más estable, funcional y fácil de mantener a largo plazo.
